BAGAN, MYANMAR
- Hola, me prestas el teléfono para llamar a un taxi?
- No funciona.
- Mmm… y tu celular? Te pago por la llamada.
- No tengo.
- Bueno… y tenes algún amigo taxista?
- No.
- Bue… cambias dólares?
- No, en el banco nada mas.
- Pero hoy es Domingo…
- Ahhh… entonces mañana…
- OK; me das un agua fría, por favor?
- Esta caliente.
- OK… y… un licuado? Tenes hielo?
- Sí, tengo; pero no hay luz y la licuadora no funciona.
- Ah… por eso no funciona el aire acondicionada, no?
- Claro..
Este tipo de conversaciones se repiten a cada rato, cada dia y en cada ciudad. Viajar por Myanmar es DURÍSIMO; un destino que sólo se puede disfrutar al máximo con un presupuesto holgado. Es el país más caro del Sudeste Asiático después de Singapur; un lugar que quiebra el presupuesto de cualquier mochilero estándar. Y lo peor de todo es que la comida, el alojamiento y el transporte no están a la altura de las circunstancias en su relación precio/calidad.
Puedo continuar viajando otros 2 años mas; lo que nunca voy a conseguir, es dormir en los buses nocturnos del Tercer Mundo. De Myanmar me llevo, probablemente, una hernia de disco y algunas nuevas bacterias para mi colección. Me encuentro a mi mismo riendo a solas en la mitad de la noche por lo incómodo del viaje; llegué al punto de acostarme en el pasillo central con tal de ganarle la batalla al insomnio… pero nada. Voy a necesitar unas vacaciones de mis vacaciones, si es que atravesar el Sudeste Asiático merece tal título.
Bagan es un conglomerado de 4000 templos y ruinas que se levantan en un área de 40 km a la redonda. La mayoría fueron construidos entre el siglo XI y XIII, en honor al mismísimo Buda que, unos 2500 años atrás, caminó estas tierras. Atravesó los actuales territorios de Nepal, Butan, Bangladesh e India para llegar hasta aquí. En su momento de mayor esplendor, Bagan albergó mas de 13000 templos.
Los “pawas”y “pagodas” (como los llaman acá) fueron levantados azarosamente sobe este basto territorio, uno junto al otro. Algunos suicidas se aventuran a recorrer el desierto de Myanmar, con 45 sofocantes grados a la sombra, en bicicleta. Se llevaron Matemáticas a marzo, pagando solo $2 o $3 dólares mas se puede compartir un taxi con aire acondicionado. Es la mejor forma de visitarlos: comenzando temprano en la mañana, con un parate alrededor del mediodía y acabando con el atardecer. La puesta del sol se puede apreciar mejor desde alguno de los grandes templos; las infinitas construcciones se vuelven anaranjadas, fundiendose con la arena y la tierra del lugar. Debe ser una de las postales arquitectónicas mas impactantes de todo el mundo.
La pregunta que me hago es si este país esta preparado para cuidar de semejante Patrimonio o si, con el pasar de los años, los templos seguirán desapareciendo. Un famoso pensador urbano dijo alguna vez que “llegará el día en que Notre Dame no estará más entre nosotros”, en alusión a la catedral parisina. Es cierto, ninguna construcción está pensada o es capaz de prevalecer eternamente, y está bien que así sea. La diferecia es que Notre Dame es una atracción más dentro del paraíso arquitectónico y cultural de la capital francesa mientras que la deteriorada Bagan es lo mejor que tiene para ofrecer este país. Hasta en su peor momento, bajo la ocupación nazi, Francia pudo mirar hacia adelante; el futuro de Myanmar depende 100% de las elecciones democráticas de 2015.
En estos días, vi “ELEFANTE BLANCO”, la última película de Ricardo Darin, donde interpreta a un “cura villero” (en honor al Padre Mujica) que pierde su vida intentando ir más allá de la burocracia de su religión. El slogan del film es “Cuando La Fe No Alcanza Para Salvar Vidas”. Afortunadamente para Myanmar, existe una entidad como Amnesty International, actor fundamental en la liberación de Aung San Suu Kyi cuatro años atrás.
Estos días que pasé en Myanmar, otros 42 presos políticos fueron liberados gracias a la presión de Amnesty y el gobierno americano. En este preciso momento, el actual presidente (un títere puesto por los militares en las elecciones semi democráticas de 2010) esta reuniéndose con Obama en la Casa Blanca. Si todos hacemos un poco de fuerza la Democracia aterrizará finalmente en estas tierras y Myanmar volverá a ser Burma. Me encantaría regresar dentro de una década y ver un país distinto, pero con la misma gente. Estaré pidiendo demasiado?
“Todos quieren cambiar el mundo pero nadie sabe por donde comenzar; Amnesty Interntional es un buen lugar para empezar.” Bono, Embajador de la Conciencia 1996.



