MOCHILERO 2.0

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Un estudio informal de tendencias, culturas y costumbres en un viaje alrededor del mundo. Tomas Vidiri

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MADRID, ESPAÑA / PARADA FINAL

- Ladrón! Ladrón! - grita una voz a lo lejos.- Atrapen al ladrón!

Hecho una mirada hacia el lugar del cual proviene el grito y, en un segundo, trato de comprender la situación: un joven tatuado corre hacia mí a toda velocidad; detrás de él, vienen dos hombres de seguridad del centro comercial más próximo (El Corte Inglés). Todavía más atrás, distingo a una chica que corre mientras llora y grita desesperada. Estamos en pleno centro de Madrid, a menos de 200 metros se abre paso la Gran Vía; a la misma distancia aunque en sentido opuesto, está la famosa Plaza Real.

Me invade un repentino recuerdo: ocho años atrás, en mi primer visita a Madrid, una carterista intento abrir mi mochila no muy lejos de aquí; alcancé a descubrirla a tiempo, huyó y se perdió entre la multitud. Actualmente, las cosas en España están mucho peor que en aquél entonces pero, para ser sincero, no esperaba presenciar semejante escándalo! Y hablando de escándalo: los periódicos y noticieros del país ibérico centran sus informes en un terrible caso de corrupción por parte Barcenas, el tesorero del Partido Popular. Se hizo de (por lo menos) 22 millones de euros; disimulado el tipo! Cada día que pasa, España y Argentina tienen más cosas en común…

Cuelgo la maquina de fotos alrededor de mi cuello y uno de mis brazos; la giro sobre mi espalda, donde también descansa el morral que contiene mi preciado iPad. El griterío se multiplica, los turistas se hacen a un lado a medida que el presunto ladrón avanza; viene derechito hacia mí. A menos de cinco metros, y sin detener su carrera, el joven comienza a torcer su camino para eludirme. Sin siquiera pensarlo, me paro de frente, abro los brazos y doblo levemente las rodillas. Seguramente, cree que lo voy a dejar pasar como todos los demás… pero no.

Un segundo más tarde, yacemos los dos en el cálido asfalto de la Plaza de las Descalzas. Nunca extrañé tanto las canchas del Club Champagnat; siento el ardor de la carne viva respirar a través de mis codos, mis manos, mis rodillas y mis pies casi descalzos.

Me reincorporo nervioso, hacía mucho que no sentía tanta adrenalina! El joven intenta hacer lo mismo y, sin dudarlo, le aplico un contundente cross de derecha. Vuelve a caer y, desde el suelo y tomandose la cara, me grita:

- Pero qué haces cabrón!? Por qué me pegas!?

"Wow! La cagué!", pienso por dentro. "Y si no es el ladrón!? Y si detuve a la persona equivocada!?". No sé si reírme o llorar! El terror se apodera de mí pero sólo por unos pocos segundos: los hombres de seguridad del centro comercial entran en escena y lo apremian; la jovencita que fue asaltada también se hace presente, está exhausta. Un gentío de locales y turistas nos rodean rápidamente y murmuran sin parar.

- Gracias! Gracias! Muchas gracias! - dice la chica mientras me toma del brazo muy emocionada.- Te encuentras bien?

- …(Si me soltaras el brazo, seguramente mejor!)… - tengo heridas por todo el cuerpo, pasaron más de tres años desde mi último tackle! Nunca hubiese creído que volvería al ruedo en las calles de Madrid! - Sí, sí, estoy bien… no te preocupes….

Mentira! Estoy hecho M-I-E-R-D-A! Es increíble como, a veces, el orgullo es mas fuerte. En eso, dos ancianos turistas se me acercan y extienden sus manos para felicitarme por lo hecho; son argentinos! Al descubrir que somos compatriotas, se enorgullecen tanto que comienzan a vitorear:

- Héroe! Héroe! - y la multitud se les une.- HEROE! HEROE!

- Felicitaciones tío! Eres un verdadero héroe! - dice uno de los guardias de “El Corte Inglés” y agrega.- Ven, ven con nosotros; te revisarán en la enfermería…

Atravesamos los 150 o 200 metros que nos separan de la tienda entre aplausos, palmadas y felicitaciones. Los españoles nunca se caracterizaron por su ingenio a la hora de los cánticos, lo sabemos de tanto mirar “La Liga”. Inflo un poco el pecho pero, ya sobre la recta final, el grito de “héroe, héroe” me tiene las bolas llenas; sólo quiero un antinflamatorio que reavive mi brazo entumecido.

Afortunadamente, mi máquina de fotos y mi iPad se salvaron del terrible golpe; caso contrario, estaría de MUY mal humor. Me siento un verdadero imbécil, lo único que gané es una serie de tajos y moretones y, en el mejor de los casos, una buena historia para el Blog! No fue una decisión… fue un acto reflejo, un impulso, una de esas cosas que te nacen de adentro. Aunque, pensándolo bien, a quien no le gustaría que hagan por uno lo que acabo de hacer por esta chica que no conozco ni conoceré? La vida sería mucho más difícil si no existieran éstos inesperados actos de justicia, caridad o amistad. Sin ir más lejos, que hubiera sido de mí sin la ayuda de aquellos desconocidos que crucé a lo largo de éste largo camino que se termina.

Una enfermera se acerca hasta el lobby de la mega tienda y me pide que la acompañe hasta su puesto de trabajo. Me despido de la chica asaltada y de los hombres de seguridad que aún retienen al malhechor de 20 o 22 años. Cualquiera creería que el joven es de origen rumano o marroquí; bueno, están equivocados: es español! La enfermera cura mis heridas y, muy amablemente, me regala una caja de Diclofenac. Un violáceo hematoma ya se asoma en el costado interior de mi brazo izquierdo. Me pide que firme el acta donde consta que “colaboré para atrapar a un caco”! Me entrega una copia, mi "diploma de buen ciudadano"…

Me retiro del edificio en el momento exacto en que la policía se lleva detenido al ladrón. El joven me dedica una mirada llena de odio; me señala y le dice algo a uno de los oficiales, quejándose por el puñetazo que le apliqué. No dudo en acercarme y preguntar si hace falta que declare; recibo un “no” como respuesta, además de un ferviente agradecimiento por parte del policía. Se suben a un móvil y dejan el lugar.

Retomo mi rol de turista; camino por la Gran Vía y compro varios regalos. Mi mochila de 8 kilos se multiplicó en el último mes y medio; entre las chucherías de Beijing y las gangas europeas, creo que sumo 45 kilos! La vuelta a Buenos Aires es inminente y no me gusta llegar con las manos vacías; ademas, con los regalos me garantizo el afecto de mis pequeños sobrinos que, a ésta altura, quizás ni me reconozcan! Y pensar que me fui cuando dos de ellos estaban recién nacidos! Se viene otra nueva generación de fans de U2…!

No tardo en regresar a lo de Santi, un viejo amigo del colegio que vive en Madrid desde hace un buen par de años. Se casó con Mery, oriunda del país vasco, y tuvieron a Martina cuatro meses atrás. Es muy fuerte ver a tu amigo con un bebé en brazos cuando lo único que solía sostener era una cerveza! Pronto será el bautismo de la pequeña, que se comporta como una señorita percibiendo la presencia de un invitado; o será que está tranquila ahora que sabe que hay un héroe en casa? Ja!

Alquilan un espectacular departamento con patio en una urbanización en Las Rozas; el complejo tiene pileta, cancha de paddle, etcétera. Parece una zona rural pero estamos a sólo 15 minutos en bus del centro de la capital española. Existe un novedoso sistema llamado Bus-Vao, similar al del MetroBus en Buenos Aires aunque bastante más rápido y efectivo. Acaban de regresar de Ibiza, donde pasaron casi un mes de vacaciones; otra vez a trabajar, otra vez a la rutina.

De alguna forma, yo siento lo mismo. Las tres veces que estuve en Madrid, visité los mismos sitios: la Plaza Real, la Caixa Forum, el Museo del Prado, el Museo de la Reina Sofía, la estacion de Atocha, el Palacio Real y no mucho más! Madrid es una ciudad parecida a Buenos Aires (no sólo por los ladrones, eh!): el Parque del Retiro y los Bosques de Palermo, la Gran Vía y la avenida Santa Fé, el Paseo de la Castellana y la 9 de Julio, la arquitectura, la gente…

Me siento como en casa, siento que ya volví, que esto se terminó. Aunque tengo esa sensación desde que pisé suelo europeo. Después de haber pasado el último año entre el desierto de Sudán, las montañas de Etiopía, la pobreza de India, los picos del Tíbet y las camas duras de Corea, el Viejo Continente es el paraíso de las comodidades! Pero nunca dejará de sorprenderme la capacidad de adaptación del ser humano; incluso viajar a la deriva durante casi dos años se vuelve una rutina: todos los días buscar una cama, todos los días conseguir transporte, todos los días pelear un precio…

Casualmente, en éste día en que volví a tacklear, me escribe un viejo amigo de rugby. Como tantos otros conocidos y desconocidos, me viene siguiendo a través del Blog. Escribe:

"…Que bueno que tengas los huevos de romper con los paradigmas y las costumbres de la gente que nos rodea y apostar a tu pasión: viajar! Cuánto te envidio!…"

El mensaje continúa; me cuenta de su vida profesional como médico y de su nueva pasión, las maratones! Completó algunas de 42 km, otras de 62 km… y cruzó la cordillera de Los Andes corriendo! Y me felicita por “romper paradigmas”!? Si hay algo que aprendí en éste viaje, es que se necesita del mismo esfuerzo, del mismo sacrificio, para dar la vuelta al mundo, para cruzar Los Andes o para sentarse todos los días detrás del mismo escritorio.

Quizás, la multitud alrededor de “El Corte Inglés” me vio como un héroe por haber atrapado al ladrón… pero, en el fondo, saben que no lo soy. Quizás, mis viejos piensan que soy un héroe por haber atravesado 60 países y estar vivo… pero, por dentro, saben que no es así. Los héroes no existen; quizás, sólo los actos heroicos…y, muchos de ellos, ni siquiera surgen premeditadamente.

Después de cinco días en Madrid, me despido de mis amigos y anfitriones y tomo el último metro de éste inolvidable viaje de 21 meses. Bajo en el aeropuerto de Barajas y me acerco al mostrador de American Airlines. Me espera un eterno viaje de regreso a Buenos Aires con escala en Dallas; en otras palabras, el pasaje mas económico que encontré!

Pero, como dicen por ahí, la naturaleza es sabia: un error de sistema me regaló un pasaje de regreso a Europa. Sí, esas cosas suceden en la vida real! Sólo tenes que hacer el cambio, dar el primer paso; para algunos puede significar buscar otro trabajo, para mi fue subirme a un auto rumbo a Uruguay. Así comenzó ésta pequeña gran aventura en Diciembre del 2011. No puedo asegurarles cuando vuelvo Mochilero, sólo que no hay 2.0 sin 3.0!

GRACIAS a todos por seguirme!

Esto recién empieza!

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